La Zona Reservada, un primer paso para la conservación

Santuario Los Manglares de Tumbes

Photo Credit: Sandra Otoya

“Más allá podemos ver la primera playa del Perú”, apunta con su dedo índice Martin Silva. Ni el sol del mediodía sobre la cabeza ni la cálida humedad que se infiltra en la ropa, lo desaniman a llevarnos hasta Punta Capones, donde las olas del Pacífico se encuentran con las aguas dulces del continente. Estamos en el Santuario Nacional Los Manglares de Tumbes a bordo de una lancha encabezada por este experimentado guardaparque.

Mientras nos abrimos paso por el delta que comparten Perú y Ecuador, Martin nos enseña que la riqueza de esta Área Natural Protegida (ANP) radica en sus hermosos paisajes y biodiversidad. Somos aves de paso en el único bosque de mangles protegidos del país, donde habitan la concha negra, cangrejos y langostinos, manjares gastronómicos que son fuente de alimento y trabajo para la población.

 

 

Este ecosistema único cuenta con protección del Estado desde 1988, pero debió pasar una serie de pasos previos antes de ser declarada un área destinada a la conservación.

A veces, el proceso para crear una ANP puede resultar largo debido, entre otras razones, a la coyuntura política, la falta de información específica o la diferencia de intereses entre actores, ya sean locales o nacionales.

Zona Reservada, una figura transitoria

No siempre es posible saber qué categoría de Área Natural Protegida debe establecerse, pues aún no se tiene suficiente información para determinar su extensión, tipo de protección y lineamientos para su gestión.

En estos casos, el proceso puede empezar con la figura de Zona Reservada, una categoría transitoria que protege un espacio, mientras se desarrollan estudios complementarios.

Con la denominación de Zona Reservada, se señala que es una zona de interés para la conservación, pero que requiere más estudios para determinar qué categoría le será asignada. En ese sentido, es un estado temporal que incluso podría quedar sin efecto, si los estudios indican que no reúne las condiciones suficientes para ser clasificada.

Por lo tanto, una Zona Reservada es una potencial Área Natural Protegida. Es una denominación esencial para señalar su importancia para la conservación de la diversidad biológica y valores asociados de interés cultural, paisajístico y científico, así como por su contribución al desarrollo sostenible del país.

La Zona Reservada y la economía

Existe cierta discusión sobre la necesidad de que una área pase por la categoría transitoria de Zona Reservada. Más aún, existen temores sobre las actividades econòmicas permitidas.  Esta categoría transitoria permite reconocer públicamente el valor del espacio que se quiere proteger y dar a conocer las implicaciones del proceso.

Rudy Valdivia, Director de Desarrollo Estratégico del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (SERNANP), explica que esta figura "No afecta derechos preexistentes porque ellos están amparados en un derecho anterior. La Constitución y las leyes peruanas reconocen este derecho".

A su vez, una zona reservada no modifica los instrumentos de gestión ambiental previstos ni genera costos adicionales. Es más, promueve la coordinación con los diversos sectores a cargo del control de actividades económicas.

Así, el desarrollo no está reñido con la planificación a largo plazo y el uso racional de nuestros recursos, es posible armonizar las actividades económicas con la conservación, el turismo y la pesca sostenible.