Proyecto PROVISUR amenaza la salud de los ecosistemas marinos y la población del sur de Lima.

La costa y mar peruanos son vastos. Nuestra costa tiene una longitud de  aproximadamente 3080 km y nuestra zona económica exclusivase extienden 200 millas mar adentro. Esto supone un millón de km2 de mar, casi la misma extensión que de tierra firme. En este vasto espacio, tienen lugar multitud de proyectos y amenazas para nuestro mar. Y el Proyecto PROVISUR parece ser uno de ellos.

Para conocer más sobre el tema entrevistamos a Fabio Castagnino, investigador científico para el Smithsonian Conservation Biology Institute y miembro activo del grupo que alerta sobre los peligros del Proyecto PROVISUR tal y cómo está planteado.

¿En qué consiste el Proyecto PROVISUR?

PROVISUR es un proyecto que tiene como objetivo ampliar el servicio de agua potable y saneamiento. Incluye la construcción de una planta desalinizadora de agua de mar y una planta de tratamiento de aguas residuales, que servirán a cuatro distritos del sur de Lima: Punta Hermosa, Punta Negra, San Bartolo y Santa María del Mar.  

Las dos plantas estarán ubicadas en Santa María.

¿Por qué este proyecto es tan controversial en la zona?

El proyecto PROVISUR es un proyecto muy bueno y necesario, ya que va a resolver una gran problemática de mucha gente que vive en el sur de Lima.

Sin embargo, tal como está diseñado, el proyecto podría tener graves impactos ambientales y es por ello que estamos exigiendo que se modifique.

El principal problema es que se ha aprobado un Estudio de Impacto Ambiental insuficiente para un proyecto que, por su magnitud y diseño, puede poner en grave riesgo la biodiversidad y la salud de los habitantes de la zona.

Por ello, un grupo de la sociedad civil autodenominado Grupo Protección de Bahías y Playas del Sur se ha unido con otros vecinos de Santa María, San Bartolo y Punta Negra y ha estado implicado activamente desde el proceso de audiencias públicas, en septiembre del año pasado.

Si se desarrolla este proyecto tal y cómo está aprobado, ¿Cuál es el riesgo para la vida marina y la salud?

El problema principal es que la bahía de Santa María y las de otros distritos pueden quedar contaminadas de salmuera y de aguas residuales.

A tan sólo 400 metros de donde se verterán los desechos de la planta, se encuentra un importante arrecife rocoso, llamado la Isla de Curayacu, que alberga una enorme biodiversidad: invertebrados marinos, aves guaneras, nutrias y peces, algunos de ellos incluso considerados en algún grado de riesgo de extinción.

 

Recuerda que estos lugares son fuente de trabajo para una importante comunidad de pescadores artesanales. Las aguas de desecho de estas dos plantas irán a parar tanto a este arrecife, como también a las bahías de Santa María y San Bartolo.

¿Cuál es el problema con que se vierta la salmuera al mar, que ya es salado?

El proceso de desalinización tiene un desecho principal que se llama salmuera, además de otros químicos empleados en el proceso. La salmuera no es otra cosa que sal en grandes concentraciones disuelta en agua. Esta salmuera se devuelve al mar  por un tubo, junto con las aguas tratadas que provengan de la planta de tratamiento.

El mar tiene un nivel de salinidad específico que permite la vida y al cual los seres que habitan nuestras aguas están adaptados. Un ligero cambio en este parámetro, causado por la salmuera que se vierta al mar, podría traer graves consecuencias para la vida marina.

El principal problema es que el final de ese tubo se ha ubicado solamente a 625 metros de la orilla, contados desde el interior de la bahía de Santa María. Es decir, prácticamente al interior de la misma.

Según declaraciones de la empresa, la distancia de 600 metros es suficiente, y eso lo ha avalado el Ministerio de Vivienda. Argumentan que tienen un sustento técnico.

Sí es cierto que tanto la empresa como el Ministerio de Vivienda mencionan que es suficiente pero lo que nosotros consideramos insuficiente y equívoco es el  sustento técnico en el que basan su afirmación.

Te cuento un poco más aunque la información aquí es un poco técnica.

Para justificar la ubicación del tubo, la empresa ECSA Ingenieros no ha estudiado a detalle las corrientes marinas de la zona, sino que solo han tomado datos locales de una zona que llega hasta los 10 metros de profundidad (el final del tubo estaría a unos 23 metros de profundidad). Para modelar lo que sucedería con toda el agua vertida, se han utilizado datos históricos de corrientes tomados en un punto a unos 21 kilómetros mar afuera. Resulta obvio que lo que sucede con las corrientes mar afuera no tiene nada que ver con lo complejo de las corrientes en una zona cercana a la costa, que además tiene puntas, bahías, afloramientos rocosos, etc.

Tenemos razones técnicas para sostener que el plan de dispersión que muestran no se va a cumplir, y que las corrientes llevarán los materiales de desecho hacia el interior de la bahía de Santa María, así como hacia San Bartolo.

¿Qué exige este grupo de vecinos, concretamente?

Exigimos que se alargue el tubo del emisor, amparados en el Principio Precautorio que manda nuestra Ley General del Ambiente.

La longitud debe definirse en base a un muy detallado estudio de corrientes marinas, que considere toda la dinámica local, pero el principio mencionado debe primar.

La línea de base biológica también debe ampliarse pues es insuficiente (por ejemplo, no incluye casi una decena de especies de peces de importancia comercial de la zona), y el Programa de Monitoreo debe ser más específico con respecto a la biodiversidad local, para asegurar que esta no se vea afectada de manera negativa.

¿Ahora mismo en qué posición se encuentran?

Hace dos semanas, hemos solicitado formalmente al Instituto del Mar del Perú (IMARPE) que evalúe el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto y emita su opinión técnica al respecto.

Su Presidente, el Almte. Germán Vasquez-Solís, ha respondido muy positivamente ante la solicitud de la sociedad civil comprometida y ha acogido nuestro pedido.

Con esta opinión, que confiamos en que nos dará la razón, podremos fundamentar mejor nuestra posición y esperamos que el  Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, por fin, nos escuche.

Muy interesante Fabio, muchísimas gracias por compartir tu conocimiento sobre este proyecto. Esperamos que el trabajo del IMARPE contribuya a hacer esta obra menos impactante para el ecosistema marino y los habitantes de esta zona.

Gracias a ustedes por la oportunidad. Aprovecho para invitar a las personas interesadas a buscarnos en Facebook como Grupo Protección de Bahías y Playas del Sur, por si desean enterarse más  y apoyarnos a defender lo que es de todos.


 

Fabio Castagnino es investigador científico para el Smithsonian Conservation Biology Institute especializado en ecología de peces de arrecifes costeros, y buzo profesional. Bachiller en Turismo Sostenible por la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, con cursos de extensión de la carrera de Biología Marina por la Universidad Científica del Sur. Es uno de los creadores y promotores de la campaña de consumo responsable de pescado “El tamaño Sí importa”, y ganador del Premio Nacional Ambiental en el año 2014.