Anchoveta peruana: Características, beneficios, propiedades

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La anchoveta y su rol ecosistémico

La anchoveta es el alimento principal para muchas especies del ecosistema de la Corriente de Humboldt, que incluye peces, aves y mamíferos marinos; pero también es la pesquería de una sola especie más grande del mundo, destinada en mayor parte a la producción de harina y aceite de pescado para la exportación.

La anchoveta: ¿Qué es? ¿Qué come? ¿Dónde vive?

Este pez (de nombre científico Engraulis ringens) tiene un rol protagónico en el mar peruano, ya que cientos de diferentes especies de peces, mamíferos y aves marinas dependen de ella para su alimentación. Se trata de una especie de forraje, es decir, es la presa principal de muchas otras especies, ya que se encuentra cerca de la superficie del mar, desciende para escapar de sus depredadores durante el día.

Este pequeño pez –el largo del adulto es menor al de un lapicero– vive en la Corriente de Humboldt presente en las costas de Perú y Chile. Se alimenta de plantas y animales microscópicos conocidos como plancton y también de pequeñas crías (larvas) de otros peces.

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¿Por qué la anchoveta es tan importante en el Perú?

 

Rol Ecológico. Su importancia primordial radica en ser la pieza fundamental del ecosistema de la Corriente de Humboldt.  Convierte los abundantes nutrientes del fitoplacton, siendo el alimento de otros peces como el jurel, bonito, caballa, atunes, y también de otras como los lobos marinos, aves guaneras, ballenas y delfines.

Alimentación. A la par, juega un papel clave para la alimentación, no solo por el consumo de esta especie rica en proteínas de alta calidad, pues contiene vitaminas como la A y D, hierro, Omega 6 y Omega 3, sino también por que es alimento de muchos peces populares.

Pesca artesanal.  Muchos de los pescados de mayor demanda en hogares, comercios y restaurantes se alimentan de la anchoveta.Esta demanda birnda trabajo a los pescadores, pero también a quienes trabaja en actividades como el transporte y procesamiento de pescados. Se estima que en el Perú, al menos un 250.000 personas trabajan en relación a la pesca de forma directa o indirecta.

Pesca industrial. El 98% de la anchoveta peruana es convertida en harina y aceite de pescado desde hace medio siglo. Estos productos son exportados casi en su totalidad para ser usados en la acuicultura y alimentación de cerdos y aves de corral.

Gastronomía. Definitivamente, la anchoveta sostiene a muchas otras especies con los que se preparan platos emblemáticos como el cebiche, escabeche, tiraditos, entre otros, que han contribuido a que Perú se consolide como el primer destino gastronómico de Sudamérica.

Turismo. No hablamos aquí del avistamiento o pesca deportiva de la anchoveta, pero sí de las aves costeras, lobos marinos, entre muchos otros, que son atractivo turístico y fuente de ingresos. Su supervivencia descansa en parte en la salud de las poblaciones de anchoveta.

¿Por qué es vulnerable?

 

El evento de El Niño, también llamado fenómeno de El Niño, aunque impredecible, se presenta con cierta regularidad (cada 2 a 7 años), alterando el clima mundial y generando pérdidas humanas y económicas.

 

 

 

Durante esta época anómala, los vientos se debilitan o cambian de dirección, por lo que ingresan aguas cálidas, trayendo consigo fuertes lluvias e inundaciones. Estas aguas cálidas tienen menor productividad. Bajo estas condiciones, las anchovetas se esconden en las aguas muy profundas, fuera del alcance de las redes de pesca y de los animales que normalmente se alimentan de ella.

Por eso, durante El Niño se alteran el comportamiento de muchas especies de peces que dependen de la anchoveta, siendo cada vez menos disponibles, a la vez favorece a otras especies más propias de aguas cálidas como el perico y la concha de abanico. Por otro lado, hay una mayor mortalidad de lobos y aves marinas. La caída de la población de anchoveta conlleva un efecto dominó que afecta a titulares de embarcaciones pesqueras, plantas de procesamiento hasta propietarios de restaurantes, distribuidores de harina de pescado, empresas de turismo, entre otros.

Aunque es una especie resistente, ya hemos experimentado un colapso de esta pesquería en dos ocasiones, debido a la falta de precaución ante las alteraciones que provoca El Niño y la sobre extracción de recursos. La historia ha demostrado que relajar las reglas en épocas de riesgo con una mirada a corto plazo conduce a una crisis para el ecosistema, las pesquerías y los empleos e ingresos que dependen de estas.