Cómo podemos recuperar los océanos del mundo para el 2050
Océanos del mundo

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Photo Credit: © Oceana Europa

Una nueva esperanza para los océanos. Un extenso estudio realizado por científicos en 10 países confirma que la vida marina se puede recuperar en una generación si se adoptan medidas de conservación que ya han sido aplicadas con éxito. Doctor Boris Worm, asesor científico de Oceana y uno de los autores, nos lo explica.

Por Emily Petsko (Ver artículo original en inglés)

Es posible recuperar la vida marina y restaurar gran parte de los océanos del mundo en tan solo 30 años si tomamos las medidas necesarias para proteger las especies y los ecosistemas en riesgo. Un equipo compuesto por científicos marinos de 10 países llegó a esta conclusión después de revisar antiguas recuperaciones de océanos que se dieron como resultado de intervenciones de conservación.

“Esto nos brinda una oportunidad para mitigar las presiones existentes durante la próxima década, al mismo tiempo que se respaldan las iniciativas mundiales para lograr una recuperación significativa de la vida marina al año 2050. Este es un momento decisivo donde podemos elegir entre gozar de un legado de océanos resilientes y llenos de vida o tener mares irreversiblemente perturbados para las futuras generaciones.” Estas fueron las palabras de los científicos que redactaron un artículo publicado a inicios de abril en la revista Nature.

En ese sentido, Oceana ya está trabajando en muchos de los próximos pasos que los científicos han recomendado, tales como reducir la sobrepesca y la captura incidental, así como proteger las especies y hábitats vulnerables. Por otra parte, en solo 10 años, las reformas de gestión a nivel global podrían ayudar a que muchos de los stocks de peces agotados se recuperen lo suficiente como para mantener una pesca sostenible.

Como uno de los autores de dicho artículo, el Doctor Boris Worm, asesor científico de Oceana y ecologista marino, indicó que su estudio “brinda recomendaciones muy claras sobre cómo (la recuperación) se puede llevar a cabo de una manera efectiva y basada en la ciencia.” Durante una reciente conversación con Oceana, explicó las lecciones aprendidas y reveló por qué esto es una noticia alentadora para nuestros océanos.

¿Qué impulsó esta revisión sobre las recuperaciones de los océanos?

Esto fue motivado por nuestra observación de que muchas de las medidas de conservación y control de la contaminación que conocíamos colectivamente habían dado resultados, y que esto a menudo ocurría dentro de un plazo razonable. Teníamos curiosidad sobre si había algún patrón generalizado en estos datos de recuperación.

¿Alguno de los hallazgos lo sorprendió?

Sí, me sorprendió lo rápido y dinámico que se recuperaron algunas especies y ecosistemas. Por ejemplo, las ballenas jorobadas en el hemisferio sur se habían recuperado en un 10-13% por año desde fines de la década de 1960 y aumentaron de varios cientos a aproximadamente 40 000 individuos en la actualidad. Eso es bastante sorprendente para una criatura tan grande y longeva. Otro ejemplo es la recuperación de las especies de recursos pesqueros en Georges Bank, después de que la mitad de la pesca se cerró en 1994. Los resultados para las conchas de abanico (vieiras) y los peces eglefinos, por ejemplo, son bastante espectaculares y demuestran la resiliencia inherente en muchos ecosistemas oceánicos incluso en la actualidad.

De todas las recuperaciones de vida marina que ha visto, ¿alguna de ellas le pareció especialmente inspiradora?

Hace poco volví del archipiélago de las islas Raja Ampat, en Indonesia, donde fui testigo de la recuperación de los arrecifes después de la intensa pesca con explosivos y la caza furtiva que se dio de manera desenfrenada hasta el año 2000. Desde entonces, un Área Marina Protegida (AMP) comunitaria y un programa de tenencia pesquera han encabezado la recuperación, verdaderamente notable, de los arrecifes, así como de las especies de peces, tiburones y tortugas que dependen de estos. Además, han generado nuevas fuentes de ingresos para la población local. Un ejemplo de esto es el turismo de buceo. Simplemente no podía creer el crecimiento de corales saludables en lugares donde incluso hace 10 años vi muchos escombros.

¿Por qué los manglares y las marismas salinas son buenos ejemplos de proyectos de restauración de hábitats?

Es claro que se han llevado a cabo cientos de intentos para restaurar las marismas salinas y los bosques de manglares dañados. Al revisar esto, descubrimos que a menudo arrojaron resultados espectaculares, no solo en cuanto a la restauración de los ecosistemas, sino también en lo que respecta a los servicios ecosistémicos esenciales que nos brindan. Estos incluyen su capacidad para actuar como zonas de amortiguamiento para las tormentas e inundaciones, así como protección para nuestras costas frente a algunos de los efectos del cambio climático y el aumento del nivel del mar.

Su equipo escribió que el cambio climático es el “escenario crítico donde se desarrollarán todos los esfuerzos futuros de recuperación.” ¿Hasta qué punto nuestros esfuerzos para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero determinarán la salud futura de nuestros océanos?

El cambio climático es una creciente amenaza para los ecosistemas oceánicos y, como tal, debe controlarse si queremos que los esfuerzos de recuperación y conservación alcancen los resultados esperados. Esto es particularmente cierto para los arrecifes de coral, los cuales podrían desaparecer en gran medida a finales de siglo si el cambio climático, el calentamiento y la acidificación de los océanos no se mitigan de conformidad con las metas del Acuerdo de París.

¿Qué otras presiones deben mitigarse para que la abundancia en los océanos se restablezca al 2050?

Un primer paso es controlar la sobrepesca. Además, es necesario reemplazar las prácticas de pesca destructivas y no selectivas por formas más inteligentes de captura. Por otra parte, la contaminación generalizada por el uso de fertilizantes y aguas residuales humanas, así como los químicos sintéticos persistentes, incluidos los plásticos, ya no debería impactar en los océanos. Finalmente, los esfuerzos para restaurar los ecosistemas dañados deben escalarse a nivel global.

Su equipo escribió que tomar medidas para recuperar la vida marina no es solo un “objetivo económico inteligente”, sino también una “obligación ética.” ¿Por qué sintió que era importante incluir este componente moral para el llamado a la acción?

La extinción de especies y la destrucción de ecosistemas vitales es tanto un fracaso moral como un desastre ecológico y económico. Desde mi punto de vista, sería un error no tener en cuenta esta dimensión ética, especialmente porque muchas personas consideran que los códigos éticos y morales son el pilar de nuestra sociedad. Por ejemplo, debido a esa oleada de insatisfacción con el statu quo, en 1992 bajo el Convenio sobre la Diversidad Biológica, la humanidad decidió de manera colectiva detener y revertir estas tendencias. Nuestro artículo señala que ahora estamos comenzando a ver algunos de los frutos de estos esfuerzos, al menos en algunos lugares.

Para las personas que no viven o trabajan cerca de la costa, la conexión entre los humanos y el océano no siempre es evidente. ¿De qué manera un océano restaurado beneficiaría a las personas?

En pocas palabras, los océanos son una parte esencial de nuestro sistema de soporte vital para toda la vida en el planeta, sin importar si está en tierra o mar.