Pasamos del salmón a especies de consumo masivo como el jurel y la caballa, así como otras especies más valiosas como el atún y el langostino.

Por Juan Carlos Sueiro, director de pesquerías de Oceana Perú, publicado en RPP.pe

Mucho se habla de los motivos por los que el Perú –país costero y de enorme riqueza hidrobiológica– desde hace décadas importa pescados para el consumo masivo. Quizá creamos que, ante tal abundancia, ya no es necesario traer especies del extranjero. Pues bien, las cifras del 2018 desde SUNAT nos dicen otra cosa.

Haciendo memoria, mientras en el siglo XX lo que se importaba principalmente eran especies de alto valor y no disponibles en el mar peruano (como el salmón y el caviar, por ejemplo) en el transcurso del nuevo milenio han crecido significativamente aquellas especies de consumo masivo. De hecho, casi un tercio del consumo de pescado y de otros productos hidrobiológicos de los peruanos se compone de especies importadas.

En el 2018, las autoridades de SUNAT han contabilizado la importación de productos hidrobiológicos (descontando peces ornamentales) por un valor de US$316 millones de dólares, una cifra que supera en 6% al valor comercial en el 2017 pero que, a la vez, equivale a un volumen de carga 5% menor respecto al mismo año. Analizando esta información oficial, se observa una reducción de las importaciones de jurel y caballa –especies de bajo valor– mientras que, a la par, se han elevado las de atún y langostino, dos especies de mayor valor comercial.

Chile y Ecuador son los principales proveedores de pescados populares en el país, como el jurel y la caballa.

 

Los principales países proveedores son Chile y Ecuador, con especies de alto consumo en el país, como jurel, caballa, entre varias otras.  Sin duda, esto reafirma que somos un país con mayor consumo per cápita en comparación a nuestros vecinos y, por tanto, no es de extrañar que consumamos lo que ellos no. Sin embargo, la novedad en el 2018 ha sido el importante incremento de langostinos importados desde Argentina.

De hecho, si hablamos de conservas de pescado, Tailandia ha desplazado a Ecuador como principal proveedor del Perú, pues es responsable del 65% de todas nuestras conservas importadas. Esto se explica por el Tratado de Libre Comercio (TLC) con dicho país; y debido a las condiciones laborales y sanitarias con las que las producen.

Finalmente, las importaciones de harina y aceite son relativamente pequeñas –en total, 5 500 TM del primero– pero sí se percibe la creciente presencia de aceite con determinados niveles de Omega 3 para consumo humano.

El cambio en los hábitos de consumo

Ahora bien, el crecimiento de las importaciones pesqueras se debe principalmente, entre otras razones, al creciente ingreso promedio de la población peruana. A ello se suma un mayor índice de urbanización en toda la zona costera, que favorece la comercialización de productos hidrobiológicos. Los censos nacionales de los años 2007 y 2017, en las provincias costeras se ha incrementado la población urbana en 1.98 millones de habitantes, y se ha reducido la población rural en 48 mil personas. Otro factor es la expansión gastronómica peruana que tiene un importante componente marino. Esto se refuerza si tomamos en cuenta que el aumento de la demanda de productos hidrobiológicos hace que el pescado se convierta en un alimento importante, pero que, en determinadas circunstancias, puede ser símbolo de estatus y adaptación a un nuevo entorno.

Por lo pronto, se necesita más información y conocimiento público sobre las especies de pescados predominantes en el boom gastronómico marino, que incluye una oferta de pesca de acuicultura. Esto, además de ser sumamente útil en términos de investigaciones especializadas y estudios de caso, también ayudará a forjar consumidores informados que exijan y ayuden a combatir la depredación de especies.