Pesca de anchoveta, la pequería más grande de el mundo

Pesca de anchoveta, la pequería más grande de el mundo

Photo Credit: Agencia Andina

 

-Los impactos del evento de El Niño se reflejan en el balance de la primera semana de pesca que tuvo menores capturas a las de años anteriores.

-Se requiere mayor monitoreo, fiscalización y mejorar la capacidad de reacción ante situaciones que arriesgan la sostenibilidad de la mayor pesquería del mundo.

Escribe Juan Carlos Riveros, Director Científico de Oceana en Perú

Se pesca menos que en el pasado, falta mayor control y sobre todo una respuesta más rápida para salvaguardar nuestro principal recurso pesquero, la anchoveta, ante el actual evento de El Niño que se perfila como uno de los más fuertes de la historia. El balance de la primera semana de la segunda temporada de pesca es desalentador para el sector.

Los resultados oficiales (y preliminares) arrojan un total de 208,321 toneladas métricas (TM) de capturas de anchoveta, es decir, 18.9% de la cuota de 1.1 millones de toneladas otorgadas para el stock centro-norte del país.

Asimismo, al parecer la pesca de juveniles ha ocurrido en cantidades aceptables dentro de los parámetros legales vigentes, excepto por los casos de Chancay, Tambo de Mora y Pisco, donde se ha reportado mayor presencia de peces que aún no alcanzan la talla mínima legal (12 cm).

Aunque todavía es temprano para proyectar una tendencia, los valores de esta primera semana son desalentadores. En años con condiciones regulares, la primera semana de la segunda temporada tuvo mayores valores de desembarco: 356,000TM en el 2013 y 415,006TM en el 2011.

El número de embarcaciones también ha sido menor: apenas 2037 durante la primera semana de esta temporada, cantidad que contrasta con las 2989 y 2784 registradas en el 2013 y 2011 respectivamente. Así, es evidente que las jornadas de pesca no son exitosas y que las bodegas no regresan llenas como era de esperarse ante El Niño que enfrentamos.

Insuficiente control y respuesta

 

Pese a las medidas anunciadas por el Ministerio de la Producción (PRODUCE), algunos problemas salen a flote cuando hablamos de la fiscalización. Si bien el nivel de muestreo de embarcaciones está por encima del 20% en la mayoría de los puertos, en el caso de Chimbote, el principal puerto anchovetero del país, sólo 14 de 371 embarcaciones han sido muestreadas (3.8%) y al menos durante dos días no se realizó muestreos. Si a este deficiente monitoreo se suma la limitada respuesta ante excesos de juveniles en las capturas como en el caso de Chancay, Tambo de Mora y Pisco, se concluye que el control es insuficiente.

Más aún, la pesca de juveniles en estos tres puertos ha excedido el límite de 10% del total de desembarques diarios establecido por ley (R.M. 209-2001-PE), sin suspender las actividades extractivas por un mínimo de tres días en dichos lugares, tal como señala el artículo 6 de la RM 369-2015 de PRODUCE que autorizó el inicio de la segunda temporada de pesca.

Salvo que exista una interpretación particular de esta situación, lo real es que no se cerró ningún puerto y las operaciones de pesca continuaron sin mayor inconveniente, lo cual cuestiona la capacidad de reacción del sector ante estos incidentes. Así mismo, el tiempo de respuesta tras detectar el exceso de juveniles y la aplicación de normas de control es demasiado extenso.

Por otro lado, reportes desde diversos puertos indican que hay pesca de juveniles y altos niveles de pesca incidental de otras especies, los cuales no figuran en los informes de desembarques preliminares preparados por el Instituto del Mar del Perú (IMARPE). Llama la atención que en este puerto no se realice un muestreo sistemático de los desembarques, lo cual pone en duda no solo la calidad de la información sino las razones para esta falta de control.

Además, el Sindicato de Pescadores de Chimbote y Anexos, informó que el 50% de la anchoveta que se ha descargado a nivel nacional se encuentra en estado reproductivo. Aún así, lamentablemente, en estos momentos cuando se requiere contar con información oportuna, IMARPE demora en hacer públicos los reportes semanales de indicadores reproductivos de anchoveta. Por ejemplo, el reporte que corresponde al 20 de noviembre, recién estuvo disponible el 26 de noviembre. Estos retrasos, aunque puedan estar justificados, generan desconfianza en la ciudadanía, más aún, cuando aparentemente entran en contradicción con las observaciones de otras fuentes.

En resumen, un comienzo apurado y poco productivo, pero dentro de lo esperado con El Niño. Sin embargo, es muy preocupante que las medidas de monitoreo, fiscalización y transparencia no funcionen como deberían ante una situación que amenaza la sostenibilidad y los empleos a largo plazo de un cuarto de millón de familias.