Reporte

La Anchoveta y El Niño

La anchoveta es la especie de pez más pescada en el mundo  y sujeto de la principal pesquería del Perú.

La Anchoveta y El Niño

 

Introducción

 

La anchoveta es la especie de pez más pescada en el mundo  y sujeto de la principal pesquería del Perú.

Estos  productos han sido y son exportados casi en su totalidad para ser usados en la producción industrial de animales, principalmente en acuicultura y alimentación de cerdos y aves de corral.

Debido a su importante valor económico, en el Perú se ha privilegiado el uso de la anchoveta para la producción de harina y aceite desde 1960, cuando la industria empieza a crecer aceleradamente.

Sin embargo, la anchoveta es alimento importante de una gran variedad de especies marinas, de las que depende la pesquería artesanal –la que nos provee de casi la totalidad de los peces que consumimos– y todos los negocios, mercados y restaurantes que se derivan de esta actividad.

Lo cierto es que, en contraste con la pesca artesanal y las actividades conexas, la industria harinera ya no se ve tan importante. Del total del sector pesquero, incluyendo no solo lo que se captura, sino todos los ingresos y empleos que dependen directa e indirectamente de la actividad pesquera en el país, la industria harinera provee menos de un tercio de los ingresos (31%) y apenas el 13% del empleo.

Alrededor de 60,000 personas dependen directamente de la pesca en el Perú. Si se incluyen además los muchos servicios asociados en los puntos de desembarco, el transporte y la comercialización y también las diferentes personas involucradas en esta actividad, entonces se puede afirmar que al menos un cuarto de millón de personas en el país trabajan en relación a la pesca  directa o indirectamente.

Al considerar además a sus familias, un estimado conservador consideraría  a 800,000 personas cuyo bienestar depende del manejo sostenible de las pesquerías y en particular  de la anchoveta por su rol principal en el ecosistema marino.

 

La anchoveta y la industria de harina y aceite de pescado

 

Hasta hace menos de una década, el consumo directo de anchoveta en el Perú era casi nulo. Este ha crecido en los últimos años, pero todavía  alrededor del 98% del volumen capturado (4 a 6 millones de toneladas al año) se destina a la alimentación animal.

La producción de harina de pescado en el Perú empezó en la década de 1950 y aumentó muy rápidamente en 20 años, hasta llegar a capturar más  de 12 millones de toneladas anuales.

Lamentablemente, la industria harinera pareciera que no se ha adaptado a la naturaleza cambiante de los stocks de anchoveta: sus capacidades de captura y procesamiento son excesivas.

La flota actual puede capturar un millón de toneladas de anchoveta en apenas una semana y las casi 120 plantas de transformación podrían procesar alrededor de 9mil toneladas en una hora o 18 millones de toneladas en cien días.

Como referencia, la cuota de pesca anual en un buen año es de 6 millones de toneladas, es decir, la industria tiene la capacidad de procesar tres veces lo que se pesca en toda la costa peruana.

 

 

La Anchoveta

 

El ecosistema de la corriente de Humboldt es uno de los sistemas marinos más productivos y la anchoveta, su pez más importante , es la especie más pescada en el mundo.

Este pequeño pez –el largo del adulto es menor al de un lapicero– se distribuye en casi la totalidad  del mar territorial peruano, pero es usual separarlo en dos poblaciones o stocks: el stock norte de anchoveta es el más importante para la pesca y se encuentra típicamente entre Piura e Ica, mientras que el stock sur se distribuye desde Ica hacia el sur y es compartido con Chile. 

La anchoveta juega un rol fundamental en la compleja red alimenticia del ecosistema de Humboldt, dado que cientos de diferentes especies de peces, mamíferos y aves marinas dependen de ella para su alimentación. 

Este pez se alimenta de plantas y animales microscópicos conocidos como plancton y también de pequeñas crías (larvas) de otros  peces.

De este modo, la anchoveta convierte los abundante nutrientes de este ecosistema en la materia orgánica de sus cuerpos, que sirven de  alimento para sus depredadores, entre los cuales se encuentran el jurel, la merluza, el bonito, varias especies de atún, el calamar gigante o pota, delfines y ballenas, así como muchas especies que habitan islas y costas, como lobos marinos, pingüinos y otras aves marinas. 

La anchoveta y el Humboldt

 

La anchoveta depende de la altísima productividad biológica del ecosistema en que vive: la corriente de Humboldt. Esta corriente marina fluye de sur a norte trayendo aguas frías desde la Antártida.

En la mayor parte de ecosistemas marinos, los animales  y plantas que van muriendo se descomponen y sus nutrientes se hunden y permanecen en el fondo del mar, fuera del alcance de los seres vivos que en su mayoría viven próximos a la superficie.

Mientras tanto, en ecosistemas como el de Humboldt se da un proceso que se denomina afloramiento, es decir, la recirculación de los nutrientes hacia la superficie, donde plantas microscópicas los pueden aprovechar y transformar en materia viva utilizando la energía de la luz del sol. 

De estas microplantas se alimenta directamente la anchoveta y otros microanimales, los que a su vez también son consumidos por la anchoveta y otros  peces, que a su vez lo son por animales más grandes; y así sucesivamente.

Entonces, las poblaciones de anchoveta son muy numerosas y el ecosistema  de Humboldt muy rico porque el afloramiento no permite que se pierdan los nutrientes sino que los recircula permanentemente hacia la superficie, donde pueden ser reaprovechados.

 

 

El Niño

 

La corriente de Humboldt, fría y rica en nutrientes, corre de sur a norte Impulsada por los vientos hasta la península de Illescas en Piura. En este punto se desvía hacia el oeste, por lo que a partir de allí hacia el norte predominan aguas tropicales más claras y cálidas, típicas de estas latitudes. 

Cada cierto tiempo (típicamente dos a siete años) esos vientos se debilitan o cambian de dirección, con lo cual esta corriente marina pierde fuerza y en consecuencia las aguas tropicales calientes de mar abierto y del norte del país ingresan hacia el sur, sobreponiéndose a la corriente de Humboldt, con lo cual la  productividad biológica disminuye.

El Niño se caracteriza por la mayor temperatura de la superficie del mar, lo cual resulta en mayor evaporación que conduce a la formación de nubes y eventualmente a tormentas y lluvias más fuertes . Estas condiciones son típicas de latitudes tropicales cálidas.

Tales circunstancias conllevan riesgos para los centros poblados debido a inundaciones, huaycos, destrucción de carreteras y de infraestructura de puertos, pérdidas masivas de  cosechas y expansión de enfermedades tropicales transmisibles, como cólera y malaria.

En la historia reciente, algunos eventos El Niño muy intensos han sido registrados con bastante detalle: 1953-1954, 1972-1973, 1982-1983, 1997-1998.

Los primeros en observar este fenómeno fueron los pescadores del norte del Perú y lo bautizaron como"El Niño" porque usualmente ocurría alrededor de la Navidad.

Además se tiene información de alrededor de ochenta de estos eventos, de variada magnitud, que han ocurrido en los últimos cuatrocientos años.

Incluso algunos historiadores sugieren que El Niño podría haber tenido un rol crucial en el colapso y desaparición de antiguas civilizaciones preincaicas como las de Moche y Nazca.

 

Frente a estos efectos tan visibles, el impacto de El Niño en los ambientes marinos y la pesca por lo  general no recibe mucha atención de los medios de comunicación.

En la mayoría de los casos, la  principal preocupación se limita al cierre de la temporada de pesca o a que se den menores cuotas de captura según la disminución de la población de anchoveta o si ésta se hace más difícil de capturar.

 

 

La Anchoveta y El Niño

 

La extraordinaria abundancia de la anchoveta está directamente relacionada con la muy alta productividad de la corriente de Humboldt. Como se señaló antes, la escasez de nutrientes durante los años en los que se manifiesta El Niño afecta la abundancia y la distribución de la anchoveta.

En años normales, esta especie se distribuye ampliamente en todo el área de influencia de la corriente de Humboldt, pero cuando ocurre El Niño, sin embargo, durante los Primeros meses la anchoveta se refugia en los bolsones de agua fría que quedan pegados a la orilla, resultado la invasión de las aguas más cálidas que trae El Niño del norte y del oeste.

En estos últimos refugios de agua fría, la densidad de anchoveta puede ser muy alta pero el alimento escasea, por lo cual su desarrollo se reduce y retrasa.

Estas condiciones también causan el aumento de la mortalidad natural, la cual es inclusive mayor al quedar expuesta la anchoveta a  depredadores de mar abierto y aguas calientes, como el jurel y la merluza, que normalmente evitan las aguas frías de la corriente de Humboldt.

Conforme El Niño progresa, el stock sobreviviente de anchoveta migra hacia el sur o hacia aguas más profundas, donde puede encontrar aguas más frías.

 

 

La reducción de la población de anchovetas  también afecta a sus depredadores: la reproducción de lobos marinos, aves guaneras y pingüinos se  suspende y, en casos extremos, incluso individuos adultos llegan a morir de hambre.

A mediados del siglo XX, alrededor de 40 millones de aves guaneras poblaban islas y puntas costeras, pero su población  ha sufrido varias caídas severas desde entonces, colapsos que se deben principalmente a la menor disponibilidad de anchoveta a causa de El Niño y a la sobrepesca, que además, impide su normal recuperación.

 

 

Soluciones

 

Como muchos otros organismos adaptados a vivir en las aguas frías y productivas de la corriente de  Humboldt, la anchoveta es muy vulnerable a los eventos El Niño y se hace menos abundante y disponible para la pesca.

En el caso de la pesquería  industrial, esto resulta en menores desembarcos y en una mayor captura de individuos juveniles o reproductores en las capturas. Bajo estas circunstancias son necesarias estrictrs medidas de control y manejo pesquero para proteger a los  juveniles y adultos reproductores.

Sin ellas, se puede llegar a sobre pescar a estos individuos y, eventualmente, al colapso del stock de anchoveta, como ya ha ocurrido en el pasado.

 

 

Durante El Niño de 1972-1973 no se puso ninguna salvaguarda para el stock durante esa temporada y como consecuencia colapsó, habiendo tomado una década la recuperación de esta especie.

En contraste, durante evento de 1997-1998 se restringió la pesquería de  anchoveta a tiempo y, aunque el stock se redujo considerablemente, se pudo recuperar en menos de un año. Sin embargo, al mismo tiempo y debido al cierre de la pesquería de anchoveta, se permitió la pesca industrial de  otras especies.

En efecto, cerca de dos y medio millones de toneladas de merluza, jurel, caballa y sardinas –especies importantes para el consumo humano–fueron usadas por la industria de harina de pescado. Después de ello, la sardina prácticamente desapareció, muy probablemente debido a la sobrepesca.

La naturaleza variable de los stocks de anchoveta demanda medidas fuertes para evitar la sobrepesca  y un nuevo colapso de su población. Pescar anchoveta cuando está sometida a alteraciones  ambientales severas como El Niño, es decir, cuando es particularmente vulnerable, es correr un riesgo inaceptable que compromete la viabilidad tanto de la industria pesquera como de la gastronomía y otros negocios basados en la pesca.

 

 

Con el fin de salvaguardar al stock de anchoveta y el bienestar de los pescadores, se debe emplear un enfoque precautorio en el sistema de manejo de esta especie, especialmente mientras se presenten las condiciones del evento El Niño y también durante otras alteraciones oceanográficas significativas. 

Lo más elemental es mantener y fortalecer las regulaciones y controles existentes para proteger a la anchoveta y a otras especies pesqueras bajo las condiciones de El Niño, como, por ejemplo:

  • Cuidar a los ejemplares los juveniles aplicando la legislación vigente que exige el monitoreo estricto de las capturas y sistemas rápidos de respuesta para cerrar la pesca cuando sea requerido.
  • No exponer aa especies como el jurel, la merluza y la sardina, que podrían estar más disponibles durante El Niño; a la inmensa presión de la pesca industrial, ya que sus poblaciones pueden ser afectadas y con ello la economía de la pesca artesanal. El uso de estas especies para su transformación en harina y aceite es muy riesgoso, dado que la flota industrial es muy grande y puede capturar volúmenes enormes muy rápidamente.
  • No abrir la pesca de anchoveta si la población reproductiva se encuentra por  debajo de los cinco millones de toneladas establecidos como punto de referencia por el Instituto del Mar del Perú (IMARPE) para permitir su recuperación al retornar las condiciones normales.
  • Fortalecer la prohibición de actividades de pesca industrial dentro de las cinco millas próximas a la costa.  Esto ayuda a proteger a la población reproductiva y a la población juvenil que se refugian en las aguas frías cercanas a la costa, así como a preservar los frágiles hábitats costeros y los recursos que son utilizados por la pesca artesanal.

 

 

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