Estudio se basa en más de 25 mil muestras de más de 55 países, el cual se puede visualizar en el mapa global sobre el fraude en la comercialización de recursos marinos.

Uno de cada cinco pescados, entre más de 25.000 muestras de todo el mundo, está mal etiquetado, según una investigación realizada por Oceana en base a más de 200 estudios de 55 países en cada continente, excepto la Antártida.

La revisión detectó que el fraude ha sido reportado en todas las investigaciones, excepto una. Los estudios revisados también encontraron este problema en cada fase de la cadena de abastecimiento.

Este tipo de fraude consiste en la práctica de engañar a los consumidores sobre los productos marinos a la venta con el objetivo de tener mayores ganancias. Además de los perjuicios económicos, también causa serios impactos en la conservación marina y la salud humana.  Incluye etiquetar una especie como si fuera otra, incluir menos cantidad de la señalada en los empaques, incrementar el hielo para un mayor peso y realizar envíos de recursos marinos a través de diferentes países para evadir impuestos y tarifas.

Oceana ha desarrollado un mapa global sobre el fraude en la comercialización de productos marinos que puede verse en www.oceana.org/seafoodfraudmap.

El informe se difundió en Washington a una semana de la inauguración de la Conferencia Nuestros Océanos 2016, que congregará a líderes de todo el mundo en la capital de los Estados Unidos. "Si no se rastrea todo el pescado a lo largo de toda la cadena de suministro, los consumidores seguirán siendo engañados, se socavará la diligencia y el trabajo de los pescadores honestos y la productividad a largo plazo de nuestros océanos seguirá estando en riesgo", advirtió el director de campañas de Oceana, Beth Lowell.

“El camino desde que los recursos son extraídos en las embarcaciones hasta nuestras mesa es largo, complejo y carente de transparencia, lleno de oportunidades para cometer fraude o errores en el etiquetado. Los consumidores merecen saber más acerca de los productos, incluyendo que clase de pescado es, cómo y dónde han sido capturados, deben poder confiar en la información brindada. La lucha contra este problema debe incluir toda la cadena”, añadió.

El reporte también destacada recientes acciones en la Unión Europea contra la pesca ilegal, la mejora de la transparencia y la cadena de aprovisionamiento. Mediante numerosas investigaciones sobre el fraude en la venta de pescados y mariscos llevadas a cabo durante más de 12 años,  así como incrementando la atención pública sobre el problema, los índices de fraude han decrecido de 23% en el 2011 a 8% en el 2015.

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La pesca ilegal, un crimen millonario en altamar

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