Escrito por Carmen Heck, Directora de Políticas de Oceana en Perú

A puertas de finalizar el 2017, es seguro decir que este ha sido un año que los peruanos recordaremos por distintos motivos (desde logros deportivos, fenómenos climáticos extremos, hasta turbulencia política). La pesca y la protección de hábitats y especies marinas no han sido ajenos a los cambios, logros y obstáculos por afrontar. Por esa razón, desde Oceana hemos querido hacer un breve balance del año, de los principales avances en conservación marina y manejo pesquero, y los retos que esperamos sean abordados el año que viene:

Manejo pesquero sostenible

En el Perú la principal pesquería es la de anchoveta, y como tal es en ésta donde podemos ver los mayores avances en cuanto a un marco normativo que busca  su sostenibilidad. Así tenemos que en el 2017 se dio un paso clave hacia este objetivo, la aprobación de un nuevo Reglamento de Ordenamiento Pesquero de Anchoveta para Consumo Humano Directo - CHD (Decreto Supremo 005-2017-PRODUCE). En éste, por primera vez se establece una cuota de captura para la flota dedicada a esta pesquería, marcando un antes y un después en el manejo de nuestro recurso pesquero más importante. Hasta la aprobación de esta norma, la flota anchovetera artesanal y la de menor escala pescaban a lo largo del año sin límites en la cantidad de recurso que podía extraer.

Para que esta medida cumpla con sus objetivos, la cuota para CHD debe estimarse de forma integrada con la correspondiente a la flota industrial. Es decir, que la suma de las cuotas para Consumo Humano Directo e Indirecto, no debe exceder la máxima captura global que puede ser extraída del stock, por cualquier flota. Para el 2018, esperamos que se publique el protocolo utilizado por la autoridad pesquera para calcular esta cuota global.

Por el lado ambiental, no ha sido un buen año para la anchoveta. El 2017, ha estado marcado por el El Niño costero y un alto porcentaje de juveniles en el stock, dificultando el desarrollo de la actividad. Las medidas aprobadas en el 2016 han permitido al Ministerio de la Producción (PRODUCE) responder a la presencia de juveniles de forma rápida, lo que permitió a su vez una primera temporada de pesca relativamente buena (se pescó el 85% de la cuota). Pero la situación actual del stock, con un porcentaje de juveniles del 96% que ha significado la suspensión temporal de la segunda temporada, demuestra que las suspensiones de pocos días, por zonas no son suficientes. Así, uno de los principales retos para el 2018 será diseñar medidas para proteger la fracción juvenil del stock (como sería el definir  un límite global de juveniles a ser capturados por temporada), y para lograr un manejo adaptativo que permita responder mejor a la variabilidad climática.

Por otro lado, en una mirada más amplia de la forma como se vienen manejando nuestras pesquerías, aún está pendiente el fortalecimiento de los instrumentos de gestión, a fin de incluir en los mismos, metas e indicadores que hagan posible evaluar el impacto de las medidas de manejo en la salud de los recursos pesqueros y ecosistemas marinos, y si se están cumpliendo los objetivos establecidos para cada pesquería.

Promoción de la pesca artesanal sostenible

El primer obstáculo para mejorar las condiciones en que se desarrolla la pesca artesanal en nuestro país es el alto índice de informalidad. Por ello la importancia de que en el 2017 PRODUCE haya realizado esfuerzos para formalizar la flota dedicada a esta actividad, entre los que destaca el establecimiento del Sistema de Formalización Pesquera Artesanal (SIFORPA). El SIFORPA es un procedimiento de formalización simplificado y transitorio, que concluye con la obtención del permiso de pesca. Este busca que las embarcaciones artesanales de hasta 6.48 metros cúbicos de arqueo bruto cuenten con permiso de pesca otorgado por el Gobierno Regional correspondiente o el Ministerio de la Producción (PRODUCE).

También vale la pena destacar el grupo de trabajo creado para encontrar alternativas para la formalización de la flota dedicada a la extracción de calamar gigante o pota, recurso que hoy representa casi la mitad de la descarga de la flota artesanal.  Hasta la fecha no se ha llegado a identificar una solución a la problemática de esta flota, por lo que el 2018 será un año clave para avanzar en la reducción de la informalidad, requisito indispensable para mejorar la cadena de valor de los recursos hidrobiológicos, y con ello la calidad de vida del pescador peruano.

En la misma línea, si queremos que nuestras pesquerías sean competitivas, es necesario empezar a trabajar en el diseño de un sistema de trazabilidad que permita conocer la procedencia legal del pescado que consumimos u ofrecemos en los mercados internacionales.  Esto incluye la implementación de un sistema de monitoreo remoto para toda la flota pesquera y el fortalecimiento del control de desembarques a lo largo de todo el litoral.

Transparencia

La transparencia es esencial para conseguir una gestión pesquera eficiente que asegure la sostenibilidad de los recursos. A pesar de ello, de acuerdo a una encuesta realizada por Oceana en el 2017, el 95% de los encuestados consideraba que la transparencia no se ejerce o se ejerce solo parcialmente en el sector pesquero peruano. Por eso es importante resaltar los avances realizados en este aspecto.

El principal de ellos es el compromiso, anunciado por el Viceministro Soldi en el marco del Día Mundial de los Océanos, de hacer pública la información de seguimiento satelital de la flota pesquera, a través de la plataforma de acceso gratuito Global Fishing Watch.

Además, el mensaje sobre la necesidad de fortalecer la transparencia del sector no viene solo de las entidades públicas;  la Sociedad Nacional de Pesquería y la Sociedad Nacional de Industrias se han pronunciado también a favor de esta medida, y han planteado sus propias propuestas, entre las que resalta el pedido de que se genere y publique de forma regular  un reporte del estado de los stocks, a fin de conocer la salud de los principales recursos pesqueros del país. Propuesta que desde Oceana compartimos y esperamos sea considerada por PRODUCE e IMARPE como un reto a abordar el año próximo.

Otro elemento pendiente en aras de la transparencia es la forma y oportunidad en la que se hace pública la información científica y socioeconómica que sirve de sustento para las decisiones de manejo. Por ejemplo, si bien es positivo que el Ministerio de la Producción venga exponiendo de forma pública los resultados de los cruceros y estudios que dieron pie al inicio de las temporadas de pesca de anchoveta, dichos reportes deberían ser  puestos a disposición del público antes, y no después, de aprobar la cuota de pesca y la apertura de la temporada, de forma que los actores interesados puedan hacer llegar sus preocupaciones, y estas ser atendidas de forma oportuna en la presentación pública, lo que ayudaría a prevenir  posibles conflictos. 

Lucha contra la pesca ilegal

Este año que termina trajo consigo un avance importante en la lucha contra la pesca ilegal en alta mar, la inclusión de Perú en el Acuerdo sobre medidas de Estado Rector del Puerto, el mayor tratado internacional contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, impulsado por la FAO .

Este Tratado exige que los buques extranjeros que quieran hacer uso de puertos peruanos, brinden información detallada sobre sus actividades y capturas, aunque estas hayan sido realizadas en alta mar, y se sometan a inspecciones por parte de la autoridad pesquera peruana, la que podrá tomar medidas en caso se tengan indicios de pesca ilegal.

Sin embargo, la sola ratificación del acuerdo no es suficiente, y en el 2018 el Ministerio de la Producción deberá liderar la implementación del mismo, a través de un trabajo multisectorial que incluya a autoridades como IMARPE, ADUANAS, DICAPI y la Autoridad Portuaria Nacional.

Especies protegidas: tiburones, rayas y especies afines

El 2017 también fue un buen año para los tiburones y rayas. Con la emisión de la Resolución Ministerial 331-2017-PRODUCE se prohibió la extracción de la especie tiburón ballena en aguas marinas de jurisdicción peruana, así como su desembarque, transporte, retención, transformación y conservación . Esta norma es complementada con las disposiciones para proteger a la especie durante las faenas pesqueras de embarcaciones atuneras, las que se encuentran prohibidas de realizar calas con redes de cerco sobre atunes asociados a un tiburón ballena. Pero el tiburón ballena no es el único que goza hoy de mayor protección, sino que a través de la Resolución Ministerial 329-2017-PRODUCE también se protege a las especies tiburón sedoso, tiburón punta blanca y rayas Manta y Mobula, las mismas que no podrán ser extraídas durante faenas de pesca de embarcaciones atuneras.

Estas medidas se dan en el marco de la implementación del Plan de Acción Nacional para la Conservación y Ordenamiento de Tiburones, Rayas y Especies Afines (PAN Tiburón), y son la continuación de esfuerzos concretados en el 2016 como el establecimiento de medidas de ordenamiento para la extracción del recurso tiburón, la prohibición del desembarque de aletas sueltas de dicho recurso y el establecimiento de puntos autorizados para el desembarque del recurso.

Este año también se celebró el Primer Simposio Peruano de Tiburones, Rayas y Especies Afines, que reunió a representantes del Gobierno, pescadores, investigadores, estudiantes y organizaciones de la sociedad civil y que permitió discutir sobre la situación de estas especies. En el marco de este evento se presentaron los avance del PAN Tiburón y se identificaron los principales retos y espacios para la participación de la academia y la sociedad civil.

De otro lado, SERFOR y PRODUCE acordaron la creación de un grupo de trabajo para fortalecer el control del comercio internacional de especies CITES. En este marco se pondrá especial énfasis en la mejora de las herramientas para la correcta identificación taxonómica de las distintas especies de tiburón comercializadas internacionalmente.

El 2018 esperamos poder celebrar la implementación de dichos acuerdos y seguir avanzando en las metas pendientes del PAN Tiburón y la implementación de un sistema efectivo de trazabilidad de los productos de la pesca de este recurso.

Protección de hábitats marinos

Durante este año, los sectores competentes en el ámbito marino de las Áreas Naturales Protegidas - ANP (SERNANP, PRODUCE, MINCETUR y DICAPI) identificaron 4 temas importantes y prioritarios donde se necesitaba trabajar multisectorialmente para mejorar su manejo. Así, sostuvieron una serie de talleres conjuntos donde se comprometieron a trabajar en manejo pesquero, fiscalización y control, pesca deportiva y regulación de actividades turísticas, cada uno dentro de sus competencias.

Producto de estos acuerdos, se ha iniciado la elaboración de un Protocolo de Acción para el fortalecimiento del control y vigilancia de ámbitos marinos en ANP, el cual será de suma importancia para que el personal de campo de las diferentes instituciones sepa cuáles son las competencias de cada sector y cómo actuar al detectar actividades sospechosas respecto de las cuales no tienen competencias. De esta manera se podrá combatir de forma más efectiva las actividades ilegales dentro de este ámbito. Se espera que esta herramienta sea aprobada de forma multisectorial en los próximos meses, en el marco de la   Comisión multisectorial de gestión ambiental del medio marino – costero (COMUMA).

Si bien este es un avance importante, el manejo pesquero dentro del ámbito marino de las ANP aún es un reto por abordar. La normatividad pesquera actual no incluye medidas específicas para el aprovechamiento de recursos hidrobiológicos dentro de las ANP, por lo que el SERNANP no cuenta con un instrumento de manejo pesquero que pueda asegurar el uso sostenible de estos recursos en dicho ámbito.

Pero el principal reto para el 2018 en protección de hábitats es ampliar la cobertura de protección de ecosistemas marinos. El Perú se ha comprometido a proteger el 10% de su dominio marítimo al 2020 (meta 11 de AICHI) [*] ; sin embargo, a la fecha protegemos menos del 0.4% de este espacio. Uno de los pasos que están dando el SERNANP y MINAM para cumplir con este compromiso es la creación de un área natural protegida en el norte del Perú, en la zona denominada Mar Pacífico Tropical.

Incluso al crearse esta nueva área, aún faltaría mucho para poder llegar a la meta  del 10%. Así, es crítico que el Estado peruano impulse medidas para la identificación y protección de zonas prioritarias para la conservación de los ecosistemas marinos, como los montes y cañones submarinos, hábitats que albergan una alta biodiversidad y donde se encuentran importantes sitios de reproducción y cría de recursos pesqueros.

Finalmente, debemos felicitar la lista de logros alcanzados en el año que acaba, y comprometernos, cada quien, desde su posición, a seguir avanzando hacia la meta de tener océanos saludables y pesquerías sostenibles para beneficio de todos.

 
 

[*] El Perú ratificó el Convenio de Diversidad Biológica mediante Resolución Legislativa Nº 261181 de fecha 30 de abril de 1993. La décima reunión de la Conferencia de las Partes, celebrada del 18 al 29 de octubre de 2010 en Nagoya, Prefectura de Aichi, Japón, en su decisión X/2 adoptó para el período 2011-2020 un Plan Estratégico para la Diversidad Biológica revisado y actualizado, que incluye las Metas de Aichi para la Diversidad Biológica. Este plan proporciona un marco general sobre la diversidad biológica, no solo para los convenios relacionados con la diversidad biológica, sino para todo el sistema de las Naciones Unidas y todos los otros asociados comprometidos con la gestión de la diversidad biológica y el desarrollo de políticas (https://www.cbd.int/sp/)

Meta 11: Para 2020, al menos el 17% de las zonas terrestres y de las aguas interiores y el 10% de las zonas marinas y costeras, especialmente las que revisten particular importancia para la diversidad biológica y los servicios de los ecosistemas, se habrán conservado por medio de sistemas de áreas protegidas administrados de manera eficaz y equitativa, ecológicamente representativos y bien conectados, y de otras medidas de conservación eficaces basadas en áreas, y estas estarán integradas a los paisajes terrestres y marinos más amplios (https://www.cbd.int/sp/targets/).