Escribe Carmen Heck, Directora de Políticas de Oceana Perú

 

Somos un país privilegiado por la pesquería más productiva del mundo. La piedra angular de esta riqueza es un pez pequeño y poco carismático, la anchoveta. Este pequeño transforma la altísima productividad primaria de nuestro ecosistema marino en proteínas y aceites que tienen un rol clave en la alimentación humana y en la cadena alimenticia de los cientos de peces de nuestra diversidad marina; por ello es pieza clave de la seguridad alimentaria y el desarrollo gastronómico nacional.

La anchoveta, y con ella nuestra industria pesquera y nuestra gastronomía, se encuentra amenazada por el actual evento El Niño (EN). Aunque en estos momentos aún se discute si la magnitud del evento será fuerte o extraordinaria, en realidad nuestra riqueza pesquera se encuentra ya en situación vulnerable bajo las actuales condiciones oceanográficas.

Hoy se requiere más que nunca tomar medidas precautorias que permitan la rápida recuperación de la anchoveta una vez pasadas las condiciones anómalas actuales, y protejan el hábitat y los stocks de otras especies de las que dependen la pesquería artesanal, nuestra gastronomía y la industria turística (los lobos marinos, pingüinos, ballenas también se alimentan de anchoveta).

En el caso particular de la anchoveta, debido a las altas temperaturas del mar, se sabe que busca refugio en los remanentes de aguas relativamente frías que quedan en zonas de poca profundidad pegadas a la orilla, donde el recurso se encuentra más expuesto y su captura es más fácil. En estas zonas cercanas es donde usualmente se da el desove y por lo tanto se encuentra una alta proporción de juveniles (peces que aún no han llegado a la edad reproductiva).

En este escenario, para asegurar la recuperación rápida del stock después de EN, es necesario mantener una protección estricta de las primeras 5 millas marinas reservadas para la pesca artesanal. Sobre todo considerando los graves impactos negativos que causarían las redes de cerco de la flota de mayor escala en el hábitat y stocks de las especies costeras de consumo humano.

Tampoco debemos olvidar que debido a las condiciones de stress por la mayor temperatura del agua y menor alimento disponible, se espera que las anchovetas presenten un menor tamaño y peso, requiriéndose un número mayor de individuos para alcanzar los volúmenes de extracción autorizados en condiciones normales. Por eso la decisión de abrir la segunda temporada de pesca y el cálculo de la cuota global deben supeditarse a criterios estrictos de protección del recurso.

Por otro lado, las altas temperaturas y el aumento de la descarga de los ríos (por las fuertes lluvias) que transportan patógenos, materia orgánica, fertilizantes y eventualmente minerales contaminantes, ocasionan que bajo condiciones de EN los riesgos a la salud vinculados con el consumo de pescados y mariscos sean mayores.

Pero no todo son malas noticias, El Niño también trae la oportunidad de aprovechar una mayor accesibilidad a especies propias de aguas más calientes a la temperatura normal de nuestro mar (concha de abanico, perico, atún, entre otras). Ahora, para muchas de ellas no contamos aún con estudios científicos adecuados que informen las decisiones de manejo, por ello debemos aprovecharlas de manera racional, sin caer en excesos que arriesguen su abastecimiento en el mediano y largo plazo.

Es justamente en tiempos de riesgo como el que enfrentamos este año que debemos ser especialmente precavidos y no relajar las reglas pensando solo en el corto plazo. En ese sentido, tomemos en cuenta estas 10 recomendaciones de manejo:

Para velar por la sostenibilidad de la pesquería de anchoveta:

Posponer la toma de decisiones de manejo hasta contar con los resultados del crucero de evaluación del Instituto del Mar Peruano (Imarpe), los mismos que deberían ser publicados oportunamente para ser discutidos de forma abierta y transparente.

La decisión de abrir la segunda temporada de pesca y el cálculo de la cuota global deben supeditarse al punto de referencia biológico de dejar en el mar un mínimo de 5 millones de toneladas de stock desovante de anchoveta.

El cálculo de la cuota para la segunda temporada de pesca debe considerar un escenario realista de El Niño. De no tenerse certeza de su magnitud, debe aplicarse el principio precautorio.

- Reforzar el monitoreo de los estándares sanitarios de los productos hidrobiológicos de consumo humano directo para exportación, y aplicarlos también para la comercialización y consumo local.

- Aprobar los lineamientos para que la cuota global de pesca de la flota industrial, considere la deducción de los volúmenes que se estima extraerán la flota artesanal y de menor escala, para que la suma de lo extraído por todas las flotas no exceda el límite máximo recomendado por IMARPE.

- Mantener y reforzar la protección de la zona de 5 millas marinas reservada para el uso exclusivo de la pesca artesanal, especialmente alrededor de áreas marinas protegidas; sin autorizar regímenes de excepción que permitan el acceso de embarcaciones de mayor escala y/o dedicadas a la extracción para consumo humano indirecto a     esta zona.

- Reforzar las medidas para el respeto del límite de tolerancia máxima de extracción de juveniles (10% del número de ejemplares extraídos) y el cierre oportuno de las zonas con alta presencia de juveniles.

- Reforzar el monitoreo de las capturas y desembarques (volúmenes, condición, composición por tamaño y por especies) de anchoveta y otras especies durante EN para una toma de decisiones adecuada y oportuna. Esta información debe además ser hecha pública de forma oportuna.

- Mantener y reforzar el cumplimiento de la prohibición de uso de especies diferentes a la anchoveta para la elaboración de harina y aceite de pescado. Asimismo, no incrementar el 5% de tolerancia máxima de pesca incidental en las descargas de anchoveta, para proteger los peces que abastecen nuestras mesas.

- Dar las regulaciones y el apoyo técnico necesario para el uso sostenible de las especies sujeto de pesca de oportunidad durante EN, estableciendo para estas: tallas mínimas, zonas de pesca, límites de esfuerzo pesquero, aparejos permitidos, basados en la mejor información disponible.

Finalmente, dado que El Niño es un evento que se presenta de forma recurrente, para velar por la sostenibilidad de nuestras pesquerías, se necesita que el Ministerio de la Producción inicie un proceso participativo y transparente para la elaboración de protocolos y regulaciones que refuercen la gobernanza del manejo pesquero del país durante estos.