Contaminación por petróleo - Oceana Peru

Contaminación por petróleo

EFECTOS DEVASTADORES

Los derrames de petróleo tienen un impacto devastador en la flora y fauna marina. Los compuestos tóxicos del petróleo pueden tener efectos a largo plazo y acumularse en la cadena alimentaria, afectando a las personas que consumen productos del mar.

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La Campaña

El principal riesgo asociado a la actividad petrolera es el derrame accidental de hidrocarburos. Estos derrames tienen efectos devastadores sobre la flora y fauna marina, desde el plancton hasta los mamíferos marinos. Además, los compuestos tóxicos como los hidrocarburos aromáticos policíclicos pueden causar efectos a largo plazo en la salud de los ecosistemas marinos y afectar a los consumidores a través de la bioacumulación y biomagnificación en la cadena alimentaria.

 

¿Cuál es la situación en Perú?

El mar peruano es uno de los más ricos y productivos del mundo. Es el hogar de importantes pesquerías como la anchoveta, el perico, la pota y muchas otras, que contribuyen significativamente a la economía y alimentación nacional. Además, es esencial para la calidad de vida de las comunidades costeñas y los pescadores artesanales, los cuales proveen más del 80% de los productos marinos que los peruanos consumimos. La explotación de hidrocarburos en este territorio plantea serios riesgos para este valioso ecosistema y pueden perturbar su equilibrio.

Los derrames de petróleo tienen un impacto devastador en la flora y fauna marina. Los compuestos tóxicos del petróleo pueden tener efectos a largo plazo y acumularse en la cadena alimentaria, afectando a las personas que consumen productos del mar. La explotación de hidrocarburos también genera ruido, alteración del fondo marino y aumenta la sedimentación, lo que afecta la calidad del ambiente y la operatividad de la pesca artesanal.

La historia de la explotación de hidrocarburos en la costa del Perú está marcada por un largo historial de derrames y por la falta de monitoreo sistemático de sus efectos ambientales. Por otro lado, el reciente derrame de la refinería La Pampilla evidencia las limitaciones del sector privado y público para gestionar adecuadamente una emergencia ambiental.

El mayor desastre ecológico de nuestra historia

El desastre del 15 de enero de 2022, cuando la refinería La Pampilla, operada por Repsol, derramó aproximadamente 11,900 barriles de petróleo en la costa de Ventanilla, es un claro ejemplo de los daños irreparables que puede causar esta industria. Este derrame afectó gravemente la biodiversidad y dejó sin empleo a cientos de pescadores artesanales y trabajadores de la pesca, la recreación y el turismo. Han transcurrido más de cuatro años desde el derrame y hasta la fecha no se han aprobado los planes de remediación ambiental presentados por la empresa operadora.

A pesar de estos riesgos, la explotación petrolera en el zócalo continental, así como el desembarque y transporte de hidrocarburos en nuestros puertos, continuarán en el futuro previsible. Mientras esto sea así, como mínimo debe requerirse implementar mayores salvaguardas ambientales y sociales para minimizar los riesgos para el mar peruano y sus comunidades. Es fundamental adoptar rigurosos estándares internacionales de seguridad ambiental y transparencia, asegurando que tanto el gobierno como las empresas operadoras asuman plenamente su responsabilidad en la remediación de posibles accidentes.

 

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La historia se repite constantemente en el norte

El derrame de Lobitos, ocurrido en diciembre 2024, se sumó a una larga lista de denuncias por parte de ciudadanos de la costa norte del país, quienes constantemente están alertando sobre derrames de hidrocarburos. Este evento puso nuevamente en evidencia la necesidad urgente de realizar cambios estructurales en la legislación ambiental peruana. No solo se requiere endurecer las sanciones para las empresas responsables de desastres ambientales, sino también establecer mecanismos eficaces de respuesta rápida frente a emergencias. Además, resulta fundamental fomentar una sólida cultura de prevención en todas las etapas de la cadena productiva del sector hidrocarburos. La disponibilidad de equipos y materiales para atender contingencias como derrames no puede quedar a discreción del operador; es necesario establecer regulaciones claras y fiscalizables.

Derrames de petróleo en el norte del Perú
Crédito: Sebastián Castañeda

En este contexto, Oceana Perú considera que se debe:

  • Detener la expansión de la explotación de hidrocarburos en el mar peruano para proteger el capital natural que sustenta la economía pesquera nacional.
  • Incorporar los mejores estándares internacionales en las operaciones en curso, para reducir los riesgos de accidentes y garantizar herramientas adecuadas para abordar cualquier imprevisto.
  • Evaluar periódicamente los impactos de la contaminación histórica y actual causada por actividades de explotación de hidrocarburos, y que esta información sea accesible para las comunidades locales.

 

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