marzo 23, 2026
Elecciones 2026: Perú llega con un mar bajo presión y poca atención política
BY: Oceana
A menos de un mes para las Elecciones 2026, crece la preocupación ciudadana por el deterioro del mar, la pesca ilegal y la débil respuesta del Estado. Sin embargo, esta agenda, clave para el alimento, el empleo y la conservación, todavía ocupa un lugar secundario en el debate electoral.
En el Perú, el mar suele irrumpir en la conversación pública cuando ocurre un desastre, una playa amanece manchada de crudo, una especie entra en crisis o un conflicto por la protección de áreas marinas llega a los tribunales. Luego, con frecuencia, el tema pierde espacio. Ahora que el país entra en la recta hacia las Elecciones 2026, esa ausencia se hace más notoria en el debate político y en las propuestas de quienes buscan gobernar.
Mientras la discusión nacional gira en torno a múltiples urgencias, la conservación del mar y el futuro de la pesca siguen en segundo plano, pese a su impacto en la alimentación de millones de personas, el sustento de miles de familias y la salud de ecosistemas clave para la vida en la costa. Aun así, se trata de una agenda que sí genera preocupación ciudadana y que las próximas autoridades no deberían seguir postergando.
Ese interés se refleja en dos estudios elaborados por Ipsos. Uno recoge la percepción de ciudadanos de regiones costeras sobre los principales problemas que enfrenta el mar y el otro se centra en la situación de la pesca artesanal. Ambos muestran una preocupación creciente por el deterioro del océano, una demanda de mayor protección y una percepción extendida de que el Estado no está respondiendo con la firmeza necesaria.
Peruanos ven un mar bajo presión por derrames y sobreexplotación
El malestar ciudadano frente a la situación del mar se refleja en las cifras. Según la encuesta de Ipsos, realizada en 2022, el 85% de peruanos afirma sentirse preocupado porque las autoridades no toman medidas para proteger el mar y sus recursos. Detrás de ese número hay varios años de conflictos, desastres ambientales y decisiones que han alimentado la sensación de fragilidad.
Uno de los sucesos que marcó ese contexto fue el derrame de petróleo de la refinería La Pampilla a cargo de Repsol en Ventanilla, ocurrido ese mismo año, cuando alrededor de 12 mil barriles de crudo fueron vertidos al mar. La contaminación afectó a playas, fauna marina y también a pescadores, comerciantes y operadores turísticos. Hasta hoy, el caso arrastra procesos judiciales y reclamos por una reparación que muchos consideran insuficiente.
La inquietud por los derrames también aparece en otra cifra de la misma encuesta: el 70% de peruanos considera que estos son uno de los principales problemas que afectan al mar. No se trata de un temor lejano. Solo en 2024, un nuevo derrame en Lobitos, Piura, volvió a impactar el mar y, a cuatro años del caso Repsol, persisten algunos signos de contaminación.
Las encuestas también muestran que la preocupación ciudadana no se limita a la contaminación. El 91% considera que los recursos marinos peruanos están sobreexplotados, el 93% cree que esa sobreexplotación afecta negativamente la economía del país y el 82% la asocia con un problema grave para la nutrición de los peruanos.
En paralelo, el 73% opina que el mar y sus recursos están poco o nada protegidos, mientras el 89% siente que la situación de las especies marinas sigue igual o ha empeorado en los últimos cinco años. Estas cifras ayudan a entender por qué, para una parte importante de la ciudadanía, el mar ya no se percibe como una riqueza garantizada, sino como un espacio cada vez más frágil y bajo presión.

Paracas y la defensa de las áreas marinas protegidas
La opinión pública también respalda el papel de las áreas naturales protegidas en la conservación marina. El 93% de peruanos considera que son una buena herramienta para proteger el mar y su biodiversidad. En un escenario de creciente presión sobre los ecosistemas marinos, ese respaldo tiene una especial relevancia.
Una muestra de ello es el caso emblemático de la Reserva Nacional de Paracas, cuando la Sociedad Nacional de Pesquería cuestionó las restricciones a la pesca industrial. Luego de una intensa disputa judicial, el caso concluyó a inicios de este año con un fallo que ratificó la prohibición de esta actividad dentro de áreas protegidas y reafirmó la importancia de estos espacios.
La pesca artesanal vive la crisis del mar
Si para una parte de la ciudadanía el deterioro del mar genera preocupación, para los pescadores artesanales forma parte de su día a día. Así también lo refleja la encuesta de Ipsos sobre la situación del sector: el 77% afirma que hoy faltan recursos suficientes en el mar para que todos puedan trabajar, otro 77% considera que la pesca ilegal es una de las principales amenazas para su actividad y el 70% no cree que los recursos pesqueros del país están siendo bien manejados.
A ello se suma que el 73% considera que las cinco millas reservadas para la pesca artesanal no están bien protegidas y el 93% sostiene que los recursos marinos del Perú están sobreexplotados. En conjunto, estos datos revelan una demanda de mayor control, orden y presencia estatal.
El mar también espera respuestas en campaña
Los datos, los casos recientes y lo que advierten los propios pescadores muestran que la situación del mar peruano no responde a un caso aislado, sino a una serie de problemas que se han ido acumulando con el tiempo. Lo que está en juego, además, trasciende una discusión sectorial e involucra seguridad alimentaria, empleo, actividad productiva, exportaciones y la protección de un ecosistema estratégico para el país.
La pesca ocupa un lugar central en esa trama. No solo aporta al abastecimiento de alimentos y al sustento de miles de familias, también forma parte de una actividad con peso económico para el Perú. Cerca del 85% de los empleos generados en el sector provienen de la pesca artesanal. Hablar del mar, entonces, también es hablar de ingresos, productividad, biodiversidad y de la capacidad del Estado para proteger un espacio fundamental para el país.
A menos de un mes de las Elecciones 2026, este panorama exige que la pesca artesanal y la conservación marina reciban mayor atención en las propuestas de quienes buscan gobernar. En un país que muchas veces reacciona cuando el daño ya está hecho, el desafío es que esta vez el mar no vuelva a quedar fuera de la conversación. Darle ese lugar en la política también sería una forma de empezar a saldar una deuda largamente postergada con el mar peruano.
Te puede interesar: El pingüino de Humboldt en peligro
MOST RECENT
abril 20, 2026
Nelly Rosinelli tiene mucho que decir sobre conservación (y cocina) | Oceana entrevistas