enero 6, 2026
El mar peruano: uno de los más ricos y diversos del mundo
Se dice que el mar peruano es uno de los más “ricos” del mundo: sus productivas aguas, influenciadas por la corriente de Humboldt, albergan una notable abundancia de fauna marina y, además, sostienen una de las producciones pesqueras más grandes del planeta. La pesquería industrial de anchoveta es un ejemplo, a las que, por supuesto, se suman muchas otras. El mar peruano nos provee de alimento, pero también dinamiza la economía nacional a través de la generación de miles de empleos a lo largo del litoral.
Diversidad marina
Aunque el mar peruano no alcanza los récords de biodiversidad de regiones tropicales como Australia, que supera las 2 000 especies de peces, posee una riqueza notable. En el norte se han registrado más de 800 especies y, en total, más de mil en todo el país. A ello se suman unos 500 crustáceos, 215 equinodermos y una amplia variedad de moluscos. Sin embargo, la cifra real sigue siendo desconocida, pues muchas especies aún no han sido catalogadas y varios grupos marinos permanecen poco estudiados.
La riqueza del mar peruano está estrechamente ligada a la corriente de Humboldt, que fluye desde el centro de Chile hasta Illescas, Piura, en el norte del Perú. Aunque esta alberga relativamente pocas especies, lo hace en enormes cantidades: la anchoveta, el jurel y la pota son tres protagonistas. Gracias a ello, esta corriente aporta alrededor del 18% de toda la pesca mundial. La fauna del mar peruano incluye, además, 56 especies de tiburones, 5 de las 7 tortugas marinas registradas en el planeta y más de 100 especies de aves que dependen de este ecosistema.
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Las oportunidades que ofrece la pesca artesanal
En el mar peruano coexisten diversas prácticas pesqueras que reflejan la complejidad y riqueza de nuestro mar. La pesca artesanal no embarcada se realiza desde la orilla, mientras que la artesanal embarcada utiliza pequeñas embarcaciones. A ellas se suman la pesca a menor escala y la pesca industrial, que opera a gran escala. Todas forman parte de una cadena que abastece tanto a mercados locales como internacionales.
Dentro de este conjunto, la pesca artesanal ocupa un lugar central. Es la principal proveedora de recursos hidrobiológicos destinados al consumo humano directo: resaltan especies como pota, perico, bonito, jurel, caballa, merluza, que llegan al mercado interno y también se exportan como productos congelados o enlatados. El Fondo Nacional de Desarrollo Pesquero (FONDEPES) viene trabajando desde hace más de 30 años para promover su desarrollo sostenible y fortalecer a las comunidades que dependen de él, aunque con limitado éxito.
El impacto económico de la pesca artesanal es significativo. Según el Ministerio de la Producción (Produce), en 2022 representó el 0.15% del PBI nacional y el 41.5 % del sector pesquero y acuícola, con un aporte de S/ 854 millones. Solo entre enero y julio de 2023, el desembarque artesanal alcanzó 866,900 toneladas métricas, un incremento del 43,6% frente al mismo periodo del año anterior. Esta tendencia de crecimiento se reafirmó en el primer semestre de 2025, cuando el desembarque artesanal ascendió a 715 mil toneladas métricas, un notable aumento del 64.4% respecto a igual periodo de 2024.

Este avance estuvo impulsado por el incremento en la captura de especies como pota (+200%), jurel (+60.3%), caballa (+12.5%), algas (+33.2%), lisa (+30.4%), anchoveta para consumo humano directo (+129.1%), tiburón (+14.4%) y merluza (+4.8%). No obstante, algunas especies de alta importancia comercial, como el bonito (-25.6%) y el perico (-80.8%), registraron caídas marcadas, evidenciando la heterogeneidad del sector y la necesidad de un monitoreo continuo sobre el estado de las pesquerías artesanales.
Su importancia también se refleja en el empleo que genera: alrededor de 25 000 puestos directos en 2022 —cerca de 14 000 en el sector transformativo y 11 000 en el extractivo— y unos 75 000 empleos indirectos vinculados a la cadena de valor, desde estibadores y transportistas hasta comerciantes y restaurantes. En el 2023, FONDEPES registró que existen más de 88 000 pescadores artesanales en el Perú: 55 000 en el ámbito marítimo, principalmente en la costa norte y centro, y 33 000 en el ámbito continental, sobre todo en la Amazonía.

Un paso decisivo en el fortalecimiento de este sector fue la aprobación, en mayo de 2023, de la ley que protege las primeras cinco millas marinas (alrededor de 8 kilómetros desde la orilla) de nuestra franja marítima y reconoce la pesca ancestral y artesanal. Esta medida no solo resguarda un espacio vital para el ciclo de vida de especies marinas, sino que también asegura el sustento de miles de pescadores artesanales, responsables de proveer alrededor del 80% de productos hidrobiológicos que alimentan a los peruanos. Al mismo tiempo, moviliza millones de soles y sostiene a toda una cadena de valor que transforma la riqueza del mar en alimento, empleo y desarrollo para el país.
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Desafíos en torno a la riqueza del mar peruano
La pesca artesanal, pese a su importancia vital para la economía y la alimentación del país, enfrenta desafíos que amenazan su sostenibilidad. La informalidad, la pesca ilegal y la escasa asignación presupuestal —apenas el 0.13% de los recursos regionales— limitan su desarrollo, mientras que la expansión urbana, turística e industrial en el litoral ha transformado y, en muchos casos, restringido los espacios de trabajo de las comunidades pesqueras.
Desde el Callao y Chorrillos hasta Ancón o la Costa Verde, los pescadores han visto cómo muelles y playas históricamente utilizados son ocupados o cerrados, generando exclusión territorial. Atender estas limitaciones, incluir a las comunidades en la planificación de proyectos y garantizar su acceso a zonas de pesca es esencial para que esta actividad continúe siendo motor de empleo, alimento y desarrollo en el Perú.