Fauna marina muerta en las playas: ¿qué hacer y qué no hacer?
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julio 13, 2026

Aparición de fauna marina muerta en las playas: ¿qué hacer y qué no hacer?

Crédito: Difusión

Durante las últimas semanas, se han reportado la aparición de fauna marina muerta o en malas condiciones en las playas e islas del litoral: numerosos casos de aves y lobos marinos. Además, los pelícanos han invadido los puntos de desembarco y los mercados en busca de alimento.

Esta situación no es nueva. Ocurre como consecuencia de la escasez de alimento que se produce cuando el mar se calienta, ya que las especies de agua fría que constituyen la base de la dieta de aves y mamíferos se desplazan y dejan de estar a su alcance. Durante los eventos El Niño de 1982-83 y 1997-98, por ejemplo, las colonias de estas especies prácticamente desaparecieron de la costa peruana.

Nos encontramos ante una emergencia ambiental que requiere la atención tanto de las autoridades como de la ciudadanía. Sin embargo, debemos tener presente que algunas de acciones, aunque sean bien intencionadas, pueden causar daño a los animales e incluso poner en riesgo nuestra salud. Por ello, presentamos algunas recomendaciones básicas para actuar de manera adecuada ante esta situación.

¿Qué podemos hacer?

En primer lugar, la aparición de fauna marina muerta o en malas condiciones, es necesario reportar estos eventos a las autoridades correspondientes: al Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR), a la Capitanía de Puerto, al Instituto del Mar del Perú (IMARPE) y a las municipalidades. El reporte debe incluir la ubicación precisa y, de ser posible, fotografías tomadas a distancia, así como una estimación del número de animales observados.

No debemos interferir con los animales ni intentar tocarlos. La mayoría intentará huir ante nuestra presencia, lo que puede provocarles lesiones o stress adicional. Incluso podrían atacarnos para defenderse, ya un animal silvestre reacciona por instinto y no puede reconocer nuestras buenas intenciones.

Debido al estado de desnutrición en el que se encuentran, mucho de estos animales no pueden valerse por sí mismos y podrían presentar mayor carga parasitaria tanto externa (piojillos, garrapatas, etc.) como interna (lombrices y otros parásitos intestinales). Asimismo, siempre existe el riesgo de que sean portadores del virus de la gripe aviar, por lo que se recomienda no tocarlos. En estos días se están tomando muestras en el campo para descartar la presencia de esta enfermedad.

Es fundamental evitar que los animales domésticos, perros, por ejemplo, interactúen con los animales afectados. Aparte del malestar que puedan causar, es posible que ocurran ataques, lesiones o contagios de enfermedades.

¿Es recomendable alimentar a los animales afectados?

La alimentación asistida es un procedimiento altamente especializado. Solo debe realizarse por personal capacitado y empleando dietas adaptadas a las necesidades de cada especie. Las aves no pueden alimentarse con cualquier tipo de pescado ni con conservas; del mismo modo, a los lobos marinos jóvenes no se les debe proporcionar cualquier leche o fórmula. Los animales con posibilidades de recuperación serán identificados por especialistas para ser trasladados y tratados en centros de rescate.

Los únicos animales que podrían recibir pescado directamente son los lobos marinos y los pelícanos. Sin embargo, hay que considerar que estas especies se habitúan rápidamente a recibir alimento. Esto podría hacer que individuos en buenas condiciones permanezcan en los lugares donde son alimentados y pierdan la oportunidad de migrar mientras todavía pueden hacerlo. Además, alimentar a estos animales a una escala significativa exigiría destinar una gran cantidad de pescado que, de otra manera, podría utilizarse para el consumo humano.

¿Cuál es el rol de las autoridades y qué recomiendan los expertos?

Ante la aparición de fauna marina muerta o en malas condiciones, las autoridades municipales deben monitorear regularmente playas y zonas de rompientes para asegurar su limpieza y remover restos de fauna. De no hacerlo, estos podrían convertirse en focos de contaminación y favorecer el aumento de plagas como moscas o roedores.

Lo importante ahora es crear las condiciones necesarias para que las especies afectadas puedan regresar y recuperar sus poblaciones a medida que mejoren las condiciones ambientales.

Con este objetivo, los expertos recomiendan reducir las actividades de pesca alrededor de las principales colonias de aves y mamíferos marinos. Esto debería dejar más alimento disponible en el agua para mejorar la nutrición de adultos y crías, y reducir la posibilidad de que las aves mueran atrapadas en las redes de pesca. Asimismo, proponen suspender temporalmente las actividades turísticas y de recolección de guano para no perturbar a los animales durante los periodos de reproducción. Finalmente, es necesario erradicar a los roedores y otros depredadores que han invadido las áreas protegidas y establecer medidas de bioseguridad para evitar su reintroducción.

Para algunas especies, como el pingüino de Humboldt, una especie en peligro de extinción, este evento representa el peor escenario posible. Sus poblaciones están ya muy reducidas como consecuencia de la alta variabilidad ambiental y el virus de la gripe aviar que prácticamente diezmó sus colonias en años recientes. Si no se garantizan condiciones mínimas para su recuperación, es muy posible que la especie caiga en una espiral descendente que conduzca a su extinción. Sin embargo, aún estamos a tiempo de contribuir a la recuperación de esta especie emblemática de nuestro litoral.