Las autoridades de Uusima y el Centro de Desarrollo Económico, Transporte y Medio Ambiente del Sureste de Finlandia prohíben la pesca de trucha en el Golfo de Finlandia para tratar de recuperar el stock. En verano de 2012, saltó la alarma tras conocerse que según estudios realizados en el Báltico la trucha estaba en peligro crítico en la región. Hasta hace poco no había límites de capturas, pese al declive continuado de las últimas décadas y las pruebas de que las poblaciones de Finlandia y Rusia estaban por debajo de sus niveles históricos.

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