La proteína perfecta. Especies como la anchoveta son conocidas ‘pescados de forraje’, indispensables para la vida marina, al ser la principal presa de peces depredadores y aves y mamíferos marinos.
La proteína perfecta. Especies como la anchoveta son conocidas ‘pescados de forraje’, indispensables para la vida marina, al ser la principal presa de peces depredadores y aves y mamíferos marinos.
©iStock.com/Nikontiger

Los peces pequeños son sostenibles, saludables y deliciosos. Entonces, ¿por qué les damos un mal uso?
Por Dr. Daniel Pauly*

Mientras que las vacas, cerdos y otros mamíferos que procesamos para hacer bistecs y filetes son generalmente del mismo tamaño – una vaca o cerdo suele ser del mismo tamaño que otros – la realidad de los peces en el océano es otra, ya que estos difieren en dimensión considerablemente.

Por ejemplo, el atún de aleta azul y el pez espada pueden alcanzar longitudes de 10 pies hasta más, mientras que las anchoas no alcanzan ni siquiera las 10 pulgadas. Algunas personas prefieren consumir trozos de pescado grande (p.ej.: filetes de pescado o rodajas de atún en sushi), mientras que otros prefieren comer pescados pequeños, como el arenque, las sardinas o anchoas. Este último grupo, que opta por incorporar peces pequeños en su dieta, está tomando la decisión más acertada, ya que las especies pequeñas contienen grandes cantidades de ácidos grasos ricos en omega 3, una característica fundamental de estos peces y por lo cual son reconocidos, a diferencia de los peces más grandes que contienen más contaminantes. Los grandes peces, como el atún o el pez espada, viven por mucho más tiempo que los pequeños, y por ende, tienen mayores posibilidades de acumular metales pesados, como el mercurio, y contaminantes orgánicos persistentes, como la dioxina o bifenilos policlorados, que son muy desagradables.

Por lo general, las especies pequeñas se utilizan como alimento para otros animales como pollos o cerdos, e incluso como fertilizantes, ya que estas poblaciones son abundantes. Entonces, como era de esperarse, cuando los grandes peces se agotaron en su estado salvaje, su crianza en cautiverio se convirtió en una ventaja económica. Así, quienes se dedican a la crianza de peces optaron por alimentar sus stocks con ejemplares pequeños, sobre todo en forma de comprimidos (pellets) hechos a base de individuos deshidratados y molidos, o de harina de pescado.

El salmón de piscigranja es criado de esta manera, así como es el caso de otras especies de peces carnívoros. Aproximadamente un cuarto de las 120 millones de toneladas métricas de pescado capturado anualmente es enviado a plantas de reducción, donde son cocinados, prensados, deshidratados y molidos hasta convertirse en harina de pescado a medida que se separa el tan preciado aceite de pescado. Luego, tanto la harina como el aceite de pescado son utilizados principalmente como alimento y aditivos, respectivamente. Esto se destina principalmente a la alimentación de salmones y otros peces carnívoros.

Las pesquerías de reducción tienen lugar en todo el mundo. Por ejemplo, en el Perú se basa en una especie local de anchoveta, y en los Estados Unidos se emplea dos especies parecidas a la sardina: la lacha tirana y la lacha escamuda. El negocio va viento en popa. Entonces, ¿todo está bien, cierto? En realidad, no. El principal problema es que los peces pequeños pueden y son consumidos directamente por personas en muchas partes del mundo, principalmente en países en vías de desarrollo, donde constituyen la única proteína animal a la cual las personas tienen acceso.

De esta manera, algunas veces los locales tienen que competir por una buena parte de su suministro de alimentos. Por ejemplo, las pesquerías industriales extranjeras de sardinella frente a las costas noroccidentales de África, que abastecen a criaderos de cerdos y salmones con alimentos de peces en la pudiente Europa, compiten con los pescadores locales que abastecen a mercados africanos, incluyendo los lugares más empobrecidos al interior del continente, donde la sardinella secada al sol es a menudo el único pez y la única fuente disponible de proteína animal, que es asociada a micronutrientes. Para África occidental, el acceso a peces pequeños es un tema de seguridad alimentaria y equidad.


Sin embargo, esta no es la única forma en que los peces pequeños son mal utilizados. En los Estados Unidos y en otros mercados ricos y exigentes, las personas a menudo consumen pescado porque es una opción saludable. Pero, ¿de dónde vienen los ácidos grasos ricos en omega 3 que se obtienen de comer salmón de piscigranja? ¿Y de dónde salieron la harina de pescado y el aceite de pescado en su dieta? Pues de las anchoas o sardinas u otros peces que fueron triturados para alimentar a ese salmón.

Entonces, ¿por qué no obtener esos beneficios para la salud directamente de la fuente y comer tipos de peces pequeños en su lugar?

*Investigador principal del proyecto Sea Around Us y miembro de la Junta Directiva de Oceana. Ver artículo orginal en inglés.

A continuación:

Derechos de pesca y el gasto en la gestión de la pesquería de anchoveta

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